jueves, enero 01, 2026

USA: EL LOBO SOLITARIO

En política internacional, el liderazgo personal ayuda a resolver crisis, pero no sustituye la necesidad de contar con los aliados de la Unión Europea y una plataforma de negociación internacional como la Organización de las Naciones Unidas.

Por Rogelio Ríos Herrán


Al quebrarse definitivamente la Alianza Atlántica al inicio de la segunda administración presidencial de Donald Trump, se rompió algo más que el vínculo político y militar que unía a los Estados Unidos y Europa Occidental desde el término de la Segunda Guerra Mundial en 1945.

La influencia de las posturas conjuntas entre estadounidenses y europeos en crisis de la seguridad internacional o amenazas a la paz mundial se detuvo. No más posturas conjuntas, no más defensa de los principios democráticos en el mundo.

Al tomar su propio rumbo lejos de los europeos, Washington hizo una apuesta arriesgada: el poderío de Estados Unidos y su diplomacia conducida en canales unilaterales sin referencia a la Unión Europea y las Naciones Unidas, bastaría y sobraría para negociar “acuerdos” y ceses al fuego en cualquier parte del mundo.

Las dos crisis de seguridad internacional más importantes del 2025, la agresión rusa a Ucrania y la crisis en Gaza creada por los actos terroristas de Hamás en contra de Israel en 2023, no han sido resueltas por los oficios de Marco Rubio, Secretario de Estado, y los enviados especiales presidenciales en Ucrania y Gaza.

El problema no reside en Marco Rubio, quien ha mostrado voluntad negociadora y disciplina al mandato presidencial, sino en la estructura bajo la cual está negociando.

Al excluir a la Unión Europea, al secretario general de la ONU, Antonio Guterres, y los buenos oficios del Papa León en el Vaticano, a Donald Trump y Rubio no parece alcanzarles el poder de liderazgo para lograr sus objetivos.

La complejidad de los problemas internacionales y la astucia de líderes nocivos como Vladimir Putin (acusado en la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra en Ucrania), no se arreglan, evidentemente, con reuniones cumbre en Alaska ni con la supuesta magia de la diplomacia personal.

Si consideramos, además, que el Departamento de Estado, dependencia encargada de conducir la política exterior norteamericana, ha sido objeto de recortes presupuestales, remoción, despido o jubilación anticipada de unos mil 300 empleados y de sus diplomáticos más experimentados, veremos con claridad que Rubio conduce un barco en la tormenta en el que solo queda el capitán y unos cuantos, muy pocos, marineros experimentados.

A fines de diciembre, el presidente Trump ordenó el retiro inmediato de 30 embajadores de carrera que habían accedido a sus cargos durante la gestión de Joseph Biden, y ocupaban cargos, en su mayoría, en Asia y África, además de algunos de Europa y América Latina.

Meses antes, la icónica USAID, la Agencia de Estados Unidos para la Ayuda Internacional, fue prácticamente desmantelada. Era conocida como la mejor herramienta de “soft power” de la Casa Blanca.

Un grupo de senadores demócratas explicó en diciembre en una carta al presidente Trump, en donde le pedían reconsiderar la destitución de los 30 embajadores, que ya habían 80 puestos vacantes antes de su decisión.

“Ahora, el número de embajadas estadounidenses sin jefe ascenderá a más de 100, aproximadamente la mitad de todos los puestos de embajadores de Estados Unidos en el mundo. Este vacío en el liderazgo estadounidense representa una amenaza significativa para nuestra seguridad nacional”, concluye la carta, coordinada por la senadora Jeanne Shaheen, miembro del Comité de Asuntos Exteriores del Senado norteamericano.

Sin menoscabar el peso que sigue teniendo el poderío militar y económico de Estados Unidos en los asuntos mundiales, me parece, sin embargo, que la diplomacia norteamericana no pasa por su mejor momento.

Ucrania e Israel en Gaza siguen esperando una resolución justa, efectiva y duradera a las crisis y agresiones que sufrieron a manos de Rusia y Hamás.

En política internacional, el liderazgo personal ayuda a resolver crisis, pero no sustituye la necesidad de contar con los aliados de la Unión Europea y una plataforma de negociación internacional como la Organización de las Naciones Unidas.

¿Cuándo abandonará Washington el rol de lobo solitario en el mundo?


@Rios60H 





miércoles, diciembre 31, 2025

ADIÓS, AÑO 2025

Creo que una manera prudente de terminar el año 2025, además de agradecer a Dios por los dones y bienaventuranzas recibidas, es proponer cada uno de nosotros que en el año nuevo 2026 luchemos por la reconstrucción de México inspirados en el ejemplo de quienes, desde fuera y dentro del país, arriesgan sus vidas en la lucha por la libertad.

Por Rogelio Ríos Herrán


Dar la despedida al año 2025 que hoy concluye es un ejercicio supremo de conservación de las últimas reservas de optimismo que me quedan.

Con esa reserva mínima, sin embargo, se pueden hacer maravillas para apreciar en su justo valor el año que se va.

No puedo hablar por el mundo entero, pero sí por México y los millones de compatriotas que, contra toda adversidad, resisten la tormenta: gobernantes corruptos e ineptos, pérdida de las libertades civiles, despidos laborales debido a la contracción de la economía, censura a la libertad de expresión y una larga lista de males.

En contra de eso, percibo en las familias y gente cercana a mi ámbito, el reconocimiento creciente de que lo que parece un movimiento político sólido (el Movimiento de Regeneración Nacional, Morena) es, en realidad, un bloque flojo y con muchas fisuras y cuarteaduras que amenazan con derrumbar al edificio morenista en cualquier momento.

No sé cómo se va a manifestar el reconocimiento de las fallas de Morena en las urnas, pues una derivación probable es la abstención del voto en los siguientes ciclos electorales.

¿Para qué votar si Morena ha tomado el control político y electoral para ganar de todas, todas?, piensa mucha gente.

¿Qué caso tiene participar en la lucha cívica cuando se ha consumado casi por completo la destrucción de la frágil democracia construída en el país desde los años noventa?

Los cuestionamientos son de mucho peso, no cabe duda. 

De mi parte, lo que puedo argumentar es que no importa qué tan deteriorado esté el sistema político y electoral que conocimos y disfrutamos en las tres décadas pasadas, es el único que tenemos.

Fuera de él, en el exterior del sistema político, queda sólo la vía violenta de la oposición armada (como los movimientos guerrilleros que aún persisten en México) o la fuerza desmedida del crimen organizado y sus alianzas con los gobernantes y militares corruptos.

Desde América del Sur, el ejemplo de María Corina Machado (Premio Nobel de la Paz 2025) y su liderazgo en oposición al régimen corrupto de Nicolás Maduro en Venezuela, es un ejemplo a seguir por parte de los mexicanos.

No puedo imaginar las penalidades de Corina y la oposición cívica venezolana frente a un gobernante autoritario y cruel que no se detiene ante nada para aplastar y matar a los opositores que lo cuestionan. Ella, y muchos otros opositores, viven en la clandestinidad.

No obstante la adversidad, Corina y los opositores están a punto de lograr lo impensable: la salida del poder de Maduro. 

La presión internacional y de los Estados Unidos y la Unión Europea en contra de Maduro es un factor de peso, por supuesto, pero no serviría de nada si la oposición venezolana no hubiera sobrevivido, milagrosamente diría yo, a la embestida brutal del régimen corrupto bolivariano y ha empezado a contrarrestar.

En el caso de México, Morena no es un movimiento sólido y sin fisuras como lo fue en su momento el movimiento bolivariano bajo Hugo Chávez.

Aun con Andrés Manuel López Obrador tras el escenario moviendo los hilos, el gobierno de Claudia Sheinbaum, a poco más de un año en el cargo, no tiene el carisma, el control político ni la capacidad de operación política y manejo de crisis de su antecesor.

La sociedad civil mexicana, por otra parte, sigue viva y vibrante, si bien desorganizada y aturdida por el huracán electoral con que Morena se apoderó, mediante vías sospechosas, de la elección presidencial de 2024.

El otro huracán implacable, el del crimen organizado y la violencia generalizada que sufren los mexicanos, no podrá ser contrarrestado mientras Morena esté en el poder y sus gobiernos sigan sometidos a complicidades inconfesables y a la corrupción proveniente del crimen organizado.

No sé si habrá un Premio Nobel de la Paz en 2026 para las Madres Buscadoras (así, en mayúsculas) que por todo México, un país convertido en una inmensa fosa de cadáveres, buscan por sus propios medios y a riesgo de sus vidas a los seres queridos desaparecidos. Se merecen el reconocimiento mundial.

El ejemplo de resistencia civil que esas madres dan al resto de los mexicanos es, en mi opinión, la mejor fuente de inspiración sobre los medios y las estrategias de los movimientos de oposición civil a los gobiernos y a la ideología antidemocrática morenista.

Si nada detiene a las Madres Buscadores en su empeño infatigable, ¿por qué habría de detener a los opositores mexicanos ante la amenaza autoritaria de los gobiernos morenistas?

Creo que una manera prudente de terminar el año 2025, además de agradecer a Dios por los dones y bienaventuranzas recibidas, es proponer cada uno de nosotros que en el año nuevo 2026 luchemos por la reconstrucción de México inspirados en el ejemplo de quienes, desde fuera y dentro del país, arriesgan sus vidas en la lucha por la libertad.

¡Feliz Año Nuevo 2026!


@Rios60H 



lunes, diciembre 29, 2025

AMLO 2026: el invierno del patriarca

El líder tabasqueño se desgastó de tal manera en el camino a la cúspide del poder que, al dejar pedazos de su salud física y mental en el camino, llegó menguado a su meta final, tan desgastado que no pudo ni supo gobernar con prudencia y responsabilidad para todos los mexicanos, no solamente para su base dura morenista.


Por Rogelio Ríos Herrán


La reciente publicación del libro Grandeza, del autor metido a historiador improvisado Andrés Manuel López Obrador, me dio la clave para reforzar una hipótesis que he ido elaborando desde los dos años en que seguí, por razones de mi trabajo periodístico, las conferencias de prensa matutinas al inicio de su presidencia (2018-2024).

Empecé a creer, desde entonces, que Andrés Manuel vivía un declive intelectual y emocional de su vida, el cual no le permitió ejercer su mandato presidencial en plenitud de facultades personales.

El ciclo de su llegada al poder en 2018, un anhelo largamente buscado, no coincidió con su mejor condición física y mental para asumir las responsabilidades del cargo y soportar la carga de tensión a la que se enfrentaría.

El líder tabasqueño se desgastó de tal manera en el camino a la cúspide del poder que, al dejar pedazos de su salud física y mental en el camino, llegó menguado a su meta final, tan desgastado que no pudo ni supo gobernar con prudencia y responsabilidad para todos los mexicanos, no solamente para su base dura morenista, tal como lo hizo.

Parafraseando al escritor Gabriel García Márquez y su obra El Otoño del Patriarca, el político tabasqueño ni siquiera llegó en el otoño, sino en el invierno de su vida: demasiado tarde para hacer bien las cosas y gobernar con sentido de estadista.

Conozco bien de lo que hablo. Soy un hombre de más de 60 años de edad, sé que las fuerzas menguan, la mente empieza a divagar y solamente una plena aceptación de que el declive natural en la vida ha empezado me permite administrar la fuerza física y energía mental, de la mejor manera posible, para seguir adelante en mi vida personal.

No me complace ver lo que está ocurriendo en la persona de Andrés Manuel. Mi desacuerdo con sus posturas políticas y sobre las sospechas de su posible involucramiento con el crimen organizado, no me impiden sentir empatía por un hombre que rápidamente agotó sus reservas emocionales y mentales y ahora camina por el territorio incierto del deterioro mental propio de los años, pero que en su caso y por la vida que lleva avanza a gran velocidad.

El hecho lamentable de que no se haga una revisión crítica de su gestión presidencial desde el Congreso de la Unión o desde el nuevo gobierno nacional, daña a Andrés Manuel más de lo que podemos imaginar.

La impunidad que lo rodea e intenta proteger, junto con sus hijos, de la revisión de sus decisiones de políticas públicas y posible corrupción suya y de su familia, es una jaula de oro: la prisión del descrédito personal que él no sale a defender y la sombra de la sospecha pública sobre la corrupción que se le atribuye.

¿Vale la pena vivir en la impunidad, pero alejado forzosamente de la vista pública en una finca en Chiapas? ¿Está consciente Andrés Manuel de que la reputación de sus cuatro hijos quedará permanentemente ensombrecida por la suspicacia?

¿Qué hombre de honor no sale a defender públicamente su reputación poniéndose a la inmediata disposición de las autoridades, en México o Estados Unidos, para lavar su nombre y apellido?

No espero, sinceramente, que en 2026 salga el expresidente mexicano a dar la cara a los millones de mexicanos que lo acusan con índice de fuego por su supuesta corrupción y su comprobado mal gobierno, y enfrentar judicialmente cada acusación hasta completar su defensa.

Publicar su nuevo libro, Grandeza, no valió para Andrés Manuel la redención pública que tal vez pretendió buscar con esa obra, la cual ha sido duramente criticada por historiadores profesionales y serios.

Veremos, entonces, en el año nuevo 2026, un poco más de lo mismo y quizá un desenlace definitivo a lo que ahora se observa públicamente: el invierno del patriarca.


@Rios60H




viernes, diciembre 26, 2025

No le diga ‘chairo’ a su compadre

Cuando usted desecha el lenguaje de rencor social y adopta uno de reconciliación cívica y moral, lo que se multiplica es un sentido positivo de convivencia social que empieza desde el respeto al prójimo y la forma en que nos dirigimos a él.


Por Rogelio Ríos Herrán


En la lista de propósitos para el año nuevo 2026, el número uno es aplicar en mi vida personal y profesional la reconciliación con los prójimos que, en el terreno político, piensan distinto a mí.


Es un primer paso inmediato y a nuestro alcance en el ámbito de la familia y amigos. Su aplicación tendrá resultados benéficos e inmediatos en la comunidad en donde vivimos en el día a día.


Para combatir la pirámide del odio entre las clases sociales promovido por el pensamiento populista, del cual Morena (Movimiento de Regeneración Nacional) es el principal promotor, empecemos a limpiar desde abajo a la pirámide del rencor social.


A este nivel, los pequeños actos personales tienen el mayor impacto posible.


Reconciliar es, según la Real Academia Española de la Lengua, volver a las amistades y acordar los ánimos desunidos. Sus sinónimos son: avenir, apaciguar, desenfadar, arreglar, mediar y contentarse.


El antónimo es enemistarse, el cual es el estado de ánimo que más conviene promover desde el gobierno populista como arma de control político.


Cuando hay discordia entre los antiguos amigos, en el seno familiar y en las palabras de rencor social que usamos habitualmente para comunicarnos con los demás, menor es la posibilidad de superar la situación de distanciamiento social que conviene a los gobiernos populistas.


Haga Patria, reconciliese con su compadre “chairo”. Es más, ya no use las palabras nocivas “chairo” y “fifí” en sus diálogos, pues al hacerlo cae usted redondito en las redes de la manipulación política. 


Lo que los economistas llaman el “efecto multiplicador” en la economía, es decir, cuando la modificación en una variable X produce un incremento en la variable Y (por ejemplo, reducir impuestos para alentar el consumo y la inversión), nos ayuda a entender el impacto de la reconciliación en el ámbito social y político.


Cuando usted repite, a veces inconscientemente, las palabras y las frases del discurso político populista, provoca la multiplicación de las expresiones verbales negativas que nos mantienen enemistados con los demás.


Por el contrario, cuando usted desecha ese lenguaje de rencor social y adopta uno de reconciliación cívica y moral, lo que se multiplica es un sentido positivo de convivencia social que empieza desde el respeto al prójimo y en la forma en que nos dirigimos a él.


Sí, es un efecto multiplicador de la reconciliación social y está a la mano de cada uno de nosotros de inmediato, desde ahora mismo.


Repita conmigo: yo me sacudo la esclavitud del lenguaje populista y me libero de su opresión, a la vez que contribuyo con un grano de arena al incremento de la armonía social y la convivencia pacífica en el terreno político.


Con relación a los gobernantes, promover la reconciliación nacional es una tarea urgente, pero debe quedar en claro que, desde el punto de vista de los ciudadanos, no se extiende una amnistía incondicional a su deber de rendir cuentas ante la sociedad.


Los delitos cometidos por los gobernantes populistas (como las decisiones de gasto público absurdas, la corrupción del huachicol fiscal, el enriquecimiento ilícito y las alianzas con el crimen organizado) deben ser sancionados en cumplimiento del principio de la rendición de cuentas.


La reconciliación social no es un borrón y cuenta nueva para quienes desde el gobierno incurrieron en corrupción.


Al contrario, la liberación ciudadana de las cadenas del rencor social promovido desde el gobierno populista abrirá las puertas a determinar las responsabilidades de cada gobernante y su castigo correspondiente.


Todo empieza desde abajo de la pirámide social. Desde la mesa familiar, de la cual deben desterrarse, por siempre, las interminables polémicas fraternales que han arruinado muchas comidas de familia y han alejado permanentemente a padres, hijos, primos y hermanos.


No tenemos nada qué perder al participar en un ejercicio de reconciliación nacional que es urgente para tener esperanza de que el año 2026 sea mejor que el 2025, tan sacudido por la violencia y el rencor social.


Así que ¡Haga Patria, ya no le diga “chairo” a su compadre del alma!


Rios60H


lunes, diciembre 22, 2025

Silvia Cherem: la defensa de Occidente

Con rigor analítico, destreza periodística y una buena dosis de involucramiento emocional, Cherem entrega una aportación excepcional para librar la guerra cultural que se vive hoy en el mundo: desmantelar el aparato propagandístico del terrorismo islámico y sus organizaciones Hamás y Hezbolá en sus partes esenciales para exhibir su falsedad y discurso de odio


Por Rogelio Ríos Herrán


Una de las mejores defensas de la cultura y los valores de Occidente, es decir, de la tradición cultural griega y judeocristiana de la cual los mexicanos somos parte, la encontré en el libro reciente de Silvia Cherem, Por nuestros valores (antes de que sea demasiado tarde), dirigido a combatir la narrativa del sector islámico extremista que culpa a Israel por el conflicto actual en Medio Oriente.

Con rigor analítico, destreza periodística y una buena dosis de involucramiento emocional, Cherem entrega una aportación excepcional para librar la guerra cultural que se vive hoy en el mundo: desmantelar el aparato propagandístico del terrorismo islámico y sus organizaciones Hamás y Hezbolá en sus partes esenciales para exhibir su falsedad y discurso de odio dirigido a la aniquilación del Estado y la nación de Israel.

“Claves para entender el Medio Oriente y el oscurantismo que se avecina en Occidente”, es el subtítulo del libro en donde manifiesta su propósito como autora.

En una nuez, las razones de Cherem son claras:

  1. El extremismo religioso islámico es, sin duda, la mayor amenaza de Occidente, un foco rojo para la humanidad por su intolerancia y violencia, porque justifica su verdad mediante actos de terror.

  2. Educa para matar, adoctrina, miente y manipula.

  3. Por miedo al terrorismo islámico se le excusa y tolera en las sociedades occidentales.

  4. Parte de la izquierda lo abraza y se deja llevar por lo que se dice, por el odio que se cultiva.

  5. Nutrido por el dinero del petróleo, despeja el camino a un oscurantismo que podría ser nuestra condena.

Una pregunta que me hago desde el 7 de octubre de 2023 es la siguiente: ¿Cómo es posible que Israel, la nación agredida con una violencia extrema e inhumana por parte de los terroristas de Hamás, aparezca hoy a los ojos del mundo como la nación agresora de los palestinos?

No he dejado de cuestionar en qué momento, casi desde el principio, la narrativa del 7 de octubre pasó del fanatismo ultraviolento de los agresores palestinos (los verdugos) a postularse como las víctimas del “sionismo” y del Estado judío.

Las razones de ese giro inesperado en el que los agresores se transforman en víctimas las encontré en el libro de Silvia Cherem, en el cual no deja de mencionar que su defensa de Israel como nación agredida por el terrorismo palestino no es necesariamente una defensa del gobierno de Benjamín Netanyahu.

A partir del 7 de octubre, por increíble que parezca, se cruzó el discurso terrorista palestino de odio hacia Isarel con el antisemitismo latente en el mundo, nos advierte Cherem, para dar el giro del evento en el que fueron masacradas cientos de personas, desde bebés hasta ancianos, hubo violencia sexual deliberada contra cientos de mujeres y los terroristas palestinos tomaron rehenes, de un ataque inhumano a un “acto de resistencia palestino” justificado sobre reclamos históricos.

Amplios segmentos sociales en los países occidentales han sido capturados, narrativamente hablando, por el discurso propagandístico de Hamás, una organización terrorista, como el defensor legítimo de los palestinos en Gaza, cuyos métodos no deben ser cuestionados.

La postura de Silvia es de valentía en su discurso y rigor en su trabajo periodístico que convierte su libro, “Por nuestras libertades”, en un documento de lectura indispensable en el polarizado ambiente político mexicano que, en lo que respecta a Gaza, está copado casi por completo por la perspectiva distorsionada de Hamás.

Muchos amigos, familiares y conocidos míos está horrorizados por las imágenes que muestran las ciudades de la Franja de Gaza devastadas por las represalias militares del gobierno de Netanyahu, pero se olvidaron por completo del tamaño de la matanza cruel de judíos y no judíos, de personas de muchas nacionalidades (un mexicano no judío inluído) ejecutada con sevicia el 7 de octubre en territorio isarelí.

El desbalance informativo es palpable en México. Nadie cuestiona que desde 2005, el año en que Israel se retiró por completo de Gaza, Hamás asumió el poder por medios violentos, manipulando las elecciones y desplazando por la fuerza a la Autoridad Palestina de ese territorio.

Desde entonces, la organización terrorista Hamás no ha proveído a los palestinos, sino al contrario, utilizó los recursos provenientes de Irán, Qatar y la ONU para construir su red de túneles debajo de construcciones civiles, armar su fuerza paramilitar y planear el día de su ataque masivo a Israel.

En Gaza, controlada por Hamás, los habitantes palestinos fueron sometidos a un gobierno de mano dura, de ley islámica extrema, de encarcelamiento y persecución de cualquier tipo de disidencia ciudadana o crítica de los medios de comunicación y, en fin, perdieron sus libertades civiles.

“A Hamás”, nos dice Cherem, “ni en letras pequeñas le interesa la paz para dos pueblos, lo quieren todo, inclusive que el yihadismo triunfe en Occidente. Imponer la sharía como único código de conducta en nuestras naciones libres, que su ley islámica rija la moral, el culto y todos los aspectos de la vida cotidiana en nuestras familias y en nuestra vida social. Esto ya sucedió antes en la historia, podemos volver al medioevo en pleno siglo 21”.

Los terroristas palestinos de Hamás no han tenido escrúpulo alguno al utilizar a su pueblo, los palestinos de Gaza, como escudos humanos. Los crímenes de guerra y de lesa humanidad cometidos por ellos no deben quedar impunes.

Por parte de Netanyahu, la hora llegará, en un cambio futuro de gobierno en Israel, la única nación democrática en el Medio Oriente, en que sea llamado a rendir cuentas de su brutal represalia militar en Gaza, de eso no escapará.

Concuerdo con Silvia cuando dice que “somos muchos más quienes amamos la vida y creemos en el derecho de existir de todos los individuos, con igualdades y prosperidad. Porque somos muchos quienes quisiéramos ver a Israel y Palestina conviviendo en paz, con reconocimiento mutuo y deseos de cooperación. Sueño con tener líderes sensatos que guíen a ambos pueblos a venerar la vida; a crecer con bienestar, sentido de progreso, compasión y amor al prójimo. Lo merecen. Lo merecemos todos”.

El libro de Silvia Cherem tiene gran valor periodístico para entender que la guerra actual en Medio Oriente no se libra solamente en un campo de batalla en Gaza, sino en los medios de comunicación, en las batallas culturales de los países de Occidente y, tristemente, se alimenta del antisemitismo latente en el mundo entero.

Recomiendo ampliamente su lectura.


@Rios60H


REFERENCIA BIBLIOGRÁFICA:

Silvia Cherem. POR NUESTRAS LIBERTADES (ANTES DE QUE SEA DEMASIADO TARDE). Claves para entender el Medio Oriente y el oscurantismo que se avecina en Occidente. México: Penguin Random House Grupo Editorial, serie Aguilar, primera edición, 2024.

 


viernes, diciembre 19, 2025

2025: violencia contra periodistas

El apuro constante de la presidente Claudia Sheinbaum por afirmar en las conferencias matutinas que en México sí hay libertad de expresión, apunta a la sabiduría de un viejo refrán: dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.

Por Rogelio Ríos Herrán


¿Por qué es tan mala la relación de los gobiernos municipales, estatales y el nacional de Morena con los periodistas y medios de comunicación en México?

La respuesta da para elaborar una tesis doctoral, pero me limitaré a aventurar una explicación con base en los principios de transparencia y rendición de cuentas.

En el fondo del problema, los gobernantes no llegan a comprender cabalmente lo que significa ser periodista y su responsabilidad y ética de trabajo en favor de la sociedad y su derecho a la información, al contrario de la adulación y servilismo ante los gobernantes.

Esa incomprensión no es retórica, sino real y tiene consecuencias violentas: entre el 1 de enero y el 31 de julio, se documentaron 51 casos de periodistas mexicanos llevados ante tribunales o autoridades administrativas, principalmente electorales.

La cifra mencionada supera a la del peor año del que se tenía registro (2021), en donde ocurrieron 40 casos de acoso judicial o administrativo a periodistas.

Por tal razón, Leopoldo Maldonado, director regional de Artículo 19 para México, advirtió recientemente que México avanza hacia un modelo de “censura legalizada", en el que jueces, fiscales y autoridades administrativas son utilizados para acallar a la prensa y sofocar a los medios de comunicación.

Maldonado presentó el 15 de diciembre un libro coordinado por él en el cual recoge textos de varios periodistas mexicanos, titulado “Cállense: los nuevos rostros de la censura”, el cual comentaré en una colaboración aparte.

En una entrevista para lasillarota.com, Maldonado dijo cuatro cosas interesantes que me interesa resaltar.


  1. “Lo que está en juego es no sólo el derecho de los periodistas a informar, sino el derecho de la sociedad a estar informada”.

  2. “Se instauró la idea de que todos los funcionarios tienen permiso para agredir verbalmente a periodistas. Se ataca al mensajero para no hablar del mensaje central”. 

  3. “Para un periodista, la credibilidad es su principal capital y cuando un funcionario se aprovecha de su posición para acabar con la reputación de un crítico a partir de falsedades, está acabando con su carrera. Es de una crueldad inusitada y no hay controles para eso”.

  4. “Nunca hemos tenido garantizada la libertad de expresión en México”.


Los gobernantes de Morena no son los primeros en acosar y perseguir a periodistas mexicanos, pues el encarcelamiento, asesinato y desaparición de periodistas es un problema grave de larga historia en México.

Lo que sí han hecho los gobernantes de Morena, empezando por las conferencias matutinas presidenciales, es llevar el acoso y la persecución a niveles superlativos.

La marca de la casa morenista es el discurso de odio, provocado por López Obrador, no sólo hacia la labor periodística, sino en contra de los periodistas y medios de comunicación críticos: su idea del Edén es un mundo sin periodistas.

El apuro constante de la presidente Claudia Sheinbaum por afirmar en las conferencias matutinas que en México sí hay libertad de expresión, apunta a la sabiduría de un viejo refrán: dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.

Como parece muy complicado para los gobernantes morenistas y de otros partidos políticos (Movimiento Ciudadano, PAN, PRI, PT, Partido Verde, etcétera) entender y respetar la labor de los periodistas, recurriré a una definición de “periodista” elaborada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación con base en los estándares interamericanos de derechos humanos:

Un periodista es “cualquier persona que difunda información con relevancia social con independencia del medio de comunicación en el que se desempeñe (radio, televisión o blogs en internet), si está asociado a algún medio de comunicación o ejerce su profesión de forma independiente, o si realiza dicha actividad de forma habitual o permanente”. (Amparo en revisión 1422/2015).

Cuando los gobernantes acosan y persiguen a periodistas y medios de comunicación en México en perjuicio de la libertad de expresión y la rendición de cuentas, en realidad, lo que hacen es robar información, traicionar y mentir a la sociedad de donde obtienen sus votos y legitimidad.

De ese tamaño es el despropósito del acoso judicial y la agresión verbal a los periodistas mexicanos, el cual alcanzará un récord histórico en 2025.

Expreso mi solidaridad con María Amparo Casar, en esta hora en la que sufre persecución judicial desde la Fiscalía General de la República.


@Rios60H




USA: EL LOBO SOLITARIO

En política internacional, el liderazgo personal ayuda a resolver crisis, pero no sustituye la necesidad de contar con los aliados de la Uni...